aquaplaning

Los peligros del aquaplaning

El aquaplaning, lamentablemente, es causa de accidentes en demasiadas ocasiones. El temido efecto aquaplaning es producido por la falta de adherencia de los neumáticos a la carretera.

Al pasar por una superficie de agua, si esta tiene la profundidad suficiente, por efecto de la velocidad, deja sin control el vehículo durante unos metros que varían según las dimensiones del agua acumulada.

Para que esto ocurra se deben dar una serie de factores que sumando sus efectos arrojan un resultado en la mayoría de los casos perjudicial para el conductor.

El primero de esos factores es el agua en la calzada, habitualmente un charco de dimensiones suficientes como para dejar varios metros de largo y ancho cubiertos de agua. Puede ser por efectos climáticos o circunstanciales, como un escape de agua o un mal desagüe.

Velocidad del vehículo. Alta para las condiciones en ese sector. Aunque podemos encontrarnos de manera súbita con esa poza y en ese momento es cuando por una mala reacción empeoramos el resultado. Lo explicaremos más adelante.

Estado de los neumáticos. Desgastados, sin el dibujo suficiente para que cumpla su cometido de evacuar el exceso de agua.

Además de estos factores que hemos nombrado, se dan los condicionantes del lugar. No es lo mismo una recta que una curva, o si estamos en pleno descenso, etc.

Lo primero que percibimos cuando nos enfrentamos a esta desagradable situación es una sensación de flotabilidad y de mayor velocidad. El volante pierde su tacto firme y es en ese momento cuando, producto de la adrenalina fruto del miedo, reaccionamos pisando el pedal del freno. Justo lo contrario de lo que debemos hacer

Si sufrimos aquaplaning en una recta, inmediatamente levantamos el pie del acelerador, no frenar ni embragar, y tratamos de mantener el volante recto y firme. No hacemos nada más, ya que sería inútil, hasta que notemos que nuevamente tenemos adherencia suficiente para maniobrar, frenar o simplemente continuar la marcha con el susto en el cuerpo.

Si es en una curva, la situación es muy difícil, e incluso a veces incontrolable, porque el vehículo tomará una dirección en línea recta, trataremos de realizar una suave maniobra de contravolante, sin pisar el acelerador y, evidentemente, sin tocar el freno o el embrague.

En este caso ya nos encomendamos a la suerte. Todo depende de si la velocidad no es demasiado alta, si la curva es ancha, si no hay obstáculos, etc.

Por eso, nuestra recomendación para evitar estos malos momentos que nos puede producir el aquaplaning es permanecer atento a las señales que nos envía el entorno. Mantener la atención en la conducción es un elemento de prevención que no podemos obviar.

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